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Mrs.Exception
En la red soy Mrs.Exception, y bueno soy una chica de 16 años a la que le gusta escribir pero siempre lo deja todo de lado. Así que esta vez me he propuesto acabar esta historia: "La luna de Salem"
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viernes, 21 de enero de 2011

Sonriendo con las pupilas



Entreabro los ojos, me duele la cabeza y escucho de nuevo un murmullo, pero no es igual al anterior. La voz vuelve decir algo, pero no capto las palabras. Mi cabeza da vueltas y no ubica los sonidos. Noto algo sobre la frente, al igual que siento que mi piel está sudorosa y pegajosa. Frunzo el ceño y por fin logro identificar las palabras, es la voz de Eleazar y repite mi nombre una y otra vez sin cesar. Abro los ojos por completo y observo una sonrisa en su rostro.

-No me habías dicho que estuvieses enferma.

¿Enferma? Yo no estoy enferma, bueno no lo estaba esta mañana. Me intento levantar pero la mano de Eleazar me impide incorporarme y me echa de nuevo hacia abajo diciendo:

-No te preocupes, no te voy a matar ni nada por el estilo.

Sonrío pero me duele la cabeza con cualquier movimiento que haga, y los ojos me escuecen al mantenerlos abiertos, no se escucha ningún ruido más en la casa.

-Están durmiendo, Eve y Asa quiero decir-contesta como si me hubiese leído la mente.

Eleazar me asombra por momentos, mi primera impresión de él ha sido que es un egocéntrico y que se cree importante, pero por cómo se está comportando conmigo comienzo a pensar que, quizás, tiene un lado bondadoso. Me quita el paño mojado de la cabeza y escucho como lo escurre y lo vuelve a mojar para colocármelo en la frente con agua fría.

-Debes dormir, yo te vigilo.

En este momento me acuerdo de mi madre, de aquella vez en la que enfermé y no cesó de humedecerme la frente y realizar infusiones de diversas plantas para que mejorase. Estuve cerca de una semana enferma, pero ella siempre estuvo a mi lado velando mi sueño. Pero no está mi madre. Está Eleazar, y debo aceptarlo. Debo aceptar que mi madre no regresará, no resurgirá de sus cenizas, ni volverá a trenzarme el pelo, ni a tocar la punta de mi nariz con su dedo índice.

-Gracias-murmuro, pero soy consciente de lo que he dicho, una vez mis labios ya lo han pronunciado.

Mis ojos se cierran en escasos segundos y me hundo en un sueño oscuro, sin susurros ni bosques. Simplemente un sueño en negro, de estos sueños que no sabes si lo son o si por el contrario son pesadillas, ya que no ocurre nada en ellos. Simplemente te despiertas a la mañana siguiente con la sensación de no haber dormido y de estar vacío. Pues eso es lo que me ocurre.

Me despierto cuando el sol, ya brilla con fuerza en lo alto, la cabeza no me duele tanto como por la noche. Me levanto y observo a mi alrededor restregándome los ojos, hasta que veo los suyos, mirándome y sonriéndome con sus pupilas.