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Mrs.Exception
En la red soy Mrs.Exception, y bueno soy una chica de 16 años a la que le gusta escribir pero siempre lo deja todo de lado. Así que esta vez me he propuesto acabar esta historia: "La luna de Salem"
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viernes, 12 de noviembre de 2010

Liselotte la comeniños



La luz de la mañana pasa entre los barrotes de la ventana, más bien una rendija, hasta bañar mi rostro acariciándolo con colores anaranjados, anunciándome un día no muy deseado por mí. Suspiro mientras me siento apoyando mi espalda sobre la fría pared de piedra. Me restriego los ojos cansados y soñolientos con el dorso de la mano. Huir no me serviría de nada, además eso siempre ha sido de cobardes, nada digno. Miro a mi alrededor observando las tres paredes de piedra que me rodean y la reja de barrotes gruesos frente a mí, que es mi única salida. Tras la puerta que me encierra, una sala vacía y oscura, sino fuera por la rendija que sobre mí se encuentra y por la cual la luz entra de forma tímida como sino hubiera sido invitada, se encuentra ante mis ojos.
La puerta del fondo se abre dejando pasar la luz, interrumpida por una silueta enjuta y reconocible para todo el pueblo, incluida para mí. No estoy asustada, ni lo estaré jamás. No voy a dejarme asustar por un hombre mentiroso y asesino. Se acerca hasta mí, cerrando la puerta de madera, esa misma puerta que me muestra la claridad del día y que hay algo más allá de este asqueroso calabozo, tras él y se sienta en un banco de madera enmohecida, situado al lado de la puerta de mi celda. Celda, esa palabra que tan mal suena, me hace sentir como una delincuente, y yo no lo soy. Continúo sentada ignorando su presencia y alzo la vista a la pequeña ventana, donde anoche antes de caer dormida estaba mi pájaro, mi acompañante nocturno. Pero ya ha desaparecido.
Bajo la vista a los pulgares, hasta que él carraspea para llamar mi atención y comienza a hablar:
-Hoy se impartirá justicia eliminando a la última hija impura de este lugar, habéis deshonrado el nombre del pueblo, habéis matado a decenas de niños saciando vuestro hambre y solo el Señor sabe qué más.
Pongo los ojos en blanco y no puedo evitar reírme. "Espera que no me he enterado muy bien, yo he comido niños y he matado a decenas de personas. Vaya, y yo que no me he dado cuenta. El que ha matado a muchas personas del pueblo sentenciándolas a la hoguera o a la horca has sido tú, señor cura del tres al cuarto",pienso mordiéndome la lengua para callar.No quiero empeorarlo todo. Ha matado a más de una veintena de personas, entre ellas mi madre, es un hipócrita. La magia no existe, ni ha existido, ni existirá jamás. Son historias creadas para matar a la gente que no les cae bien, para deshacerse de enemigos o personas que no encajan por ser diferentes al resto.
El odio brilla en su mirada gris pasando a ser plateada. Me mira de forma severa por haberme reído de él, continúo con la sonrisa en el rostro. "Cambio de planes, voy a morir de todas formas, mejor que sea con dignidad… o lo que queda de ella".