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Mrs.Exception
En la red soy Mrs.Exception, y bueno soy una chica de 16 años a la que le gusta escribir pero siempre lo deja todo de lado. Así que esta vez me he propuesto acabar esta historia: "La luna de Salem"
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viernes, 14 de enero de 2011

No sé lo que verás en él, pero yo que tú lo cogía de las orejas y lo mantenía firme.



Eleazar la mira ceñudo y luego comienza a reírse, unos segundos más tarde contesta:

-No has cambiado nada en estos dos años, Eve. Que tengas un hijo no significa que te tengas que portar como una madre conmigo.

El pequeño que se encuentra al lado de la puerta mira a Eleazar y sonríe de oreja a oreja corriendo hacia él y abrazándose a sus piernas.

-Tito Ele-sonríe mientras Eleazar lo coge alzándolo con una sonrisa también.

Eve los mira negando con la cabeza y luego se fija en mí, sonríe y dice girándose hacia él:

-Eleazar, podías presentarme a tu novia. Me parece una completa descortesía...

-No, no soy su novia-me apresuro a aclarar-.Me llamo Liselotte, un placer.

Eve mira confusa a Eleazar que, con el niño en brazos, entra en la casa y se sienta en el suelo.

-Asa, cuando seas mayor y te echen de casa, huyas por salvar el pellejo dos años, y luego regreses a casa, prepárate para la bofetada de tu madre ¿vale?-le dice al pequeño llamado Asa, que parece no haber comprendido nada pero asiente con la cabeza.

La madre del pequeño suspira y me mira, continúo en el marco de la puerta y me invita a entrar y cerrar la puerta, porque afuera comienza a helar.

-Soy Eve, la hermana de este idiota que te ha traído, no sé lo que verás en él, pero yo que tú lo cogía de las orejas y lo mantenía firme-dice y se ríe.

Me acerco hasta donde están los tres: los hermanos y Asa, y me siento en silencio al lado de Eleazar encogiéndome de hombros y mirándolo torciendo los labios para que aclare las cosas.

Eve, Asa y Eleazar, los tres nombres son nombre bíblicos y el nombre de Asa lo tienen muchos puritanos en los tiempos que corren. Tengo el presentimiento de que acabo de entrar en la boca del lobo. Estoy en una casa de puritanos, será mejor que me marche antes de que comiencen a rezar lo que quiera que hagan.

-Eve deja ya a la pobre chica, no es mi novia, simplemente necesita un lugar en el que quedarse esta noche, la estoy acompañando-dice, sin modular el tono de su voz en ningún momento, mientras le da vueltas entre sus dedos a un pequeño caballo de madera, que es un juguete de Asa, el cual se encuentra jugando con un pájaro también tallado en madera.

Ambos hermanos se miran a los ojos por unos segundos, parece que se pasan la información con una simple mirada porque, luego Eve asiente con la cabeza y se levanta del suelo.

-James esta noche se encuentra en el pueblo, así que no regresa. Supongo que podéis quedaros, pero… -dice frunciendo los labios y dirigió la mirada a una mesa que había en el fondo de la sala-. No tengo nada de comida.

Sonrío al pequeño que me está mirando, mientras su madre habla, y me señala con su dedo, me señalo yo también y entonces se acerca a mí y me susurra al oído:

-¿Te vas a casar con el tito Eleazar?

Me río sin poder evitarlo y, Eleazar y Eve que están hablando, se callan y mi risa resuena por las paredes de la pequeña casa.

-No creo pequeño-le digo llevándome la mano a los labios para acallar mi risa y Asa sonríe también y se vuelve a dónde estaba sentado con sus juguetes de madera.

Me froto los ojos, después de todo lo sucedido hoy me da igual dónde tenga que dormir, estoy muy cansada. Eleazar le explica a Eve que mañana al amanecer nos iremos, mientras mis párpados se comienzan a cerrar de forma lenta y mi cabeza se apoya en su hombro. No sé cuál es la reacción de Eleazar, pero mi cabeza ya anda por otros lares. Puede sonar raro pero es así.

Me encuentro en el túnel formado por árboles de nuevo y miro en todas direcciones al escuchar una voz que me resulta familiar. Es dulce y melodiosa, rítmica. Pero no sé dónde la he oído antes. Intento seguir esa voz dejándome guiar por mis pies y me llevan hasta el final del arco de árboles, pero no hay salida. Acaba en una sala circular donde las copas de los árboles se unen a muchos metros de altura pero con un orificio en el centro, por el cual, se filtra un grueso haz de luz brillante. Me sitúo en el centro del círculo y miro hacia arriba, obteniendo la maravillosa vista de la luna llena brillando de una forma tenue y plateada, pero mucho más elegante que la luz del sol. La voz suena con más claridad y parece estar más cerca, giro sobre mis talones pero sigue sin haber nadie, estoy confundida. Vuelvo a mirar a la luna y entonces…