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Mrs.Exception
En la red soy Mrs.Exception, y bueno soy una chica de 16 años a la que le gusta escribir pero siempre lo deja todo de lado. Así que esta vez me he propuesto acabar esta historia: "La luna de Salem"
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domingo, 29 de mayo de 2011

Debilidad




No comprendo nada, para variar. Mi mundo se ha vuelto un autentico revoltijo de ideas donde no creo siquiera que yo tenga un papel. Me siento como un títere, siendo manejada y llevada de un lado a otro sin comprender y me vuelvo a plantear la pregunta de siempre: “¿Por qué hice caso a Eleazar y lo seguí?”

Me froto los brazos regresando al mundo real y me percato del frío que se nos ha echado encima en tan poco tiempo. Eleazar me da la espalda y Snuff se ha quedado en el umbral de la puerta, incluso parece que me vigilase. Me duele la cabeza y tengo demasiado sueño es como si toda yo estuviese sumergida en un baño de cansancio. Esto ya me había pasado antes, pero únicamente en una ocasión: “Tenía siete años y mi madre quería recoger unas plantas que crecían en unos acantilados que quedaban a 6 días de camino sin descanso, al tercer día me sentía cansada y sin ganas de nada, durante el cuarto día casi me resultaba imposible andar y tenía la respiración entrecortada y el quinto día acabé tirándome en el suelo porque era como si fuese una muñeca de piedra. Del sexto día no recuerdo nada únicamente que desperté en mi casa ya de vuelta del camino emprendido por mi madre”.

Parpadeo para evitar el sueño que me acecha y murmuro:

-Eleazar…

Pero mi voz suena como una ola al llegar a la orilla de una playa arenosa, suena de una forma espantosa casi como si estuviese a punto de perderla. Eleazar me mida ceñudo y poco antes de que se dirija hacia mí se me doblan las piernas y caigo al suelo. Llevo sintiéndome mal un rato, unos días… Desde que tuve fiebre hace ya unos cuantos días poco después de nuestra partida. Me resisto a levantarme, cierro los ojos, simplemente necesito dormir, seguramente será eso.

domingo, 8 de mayo de 2011

Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar.



Ambos comienzan a hablar de pesca y de comida, claro que no se les ocurre otra cosa al parecer. La casa aparece a lo lejos, tiene paredes blancas oscurecidas por el salitre y la humedad del mar. La madera de la puerta parece podrida y la pared descascarillada, me encojo de hombros mientras observo la fachada. Los chicos abren la puerta y justo cuando voy a entrar escucho un maullido detrás de mí. Me giro de forma automática, los gatos son una de mis mayores debilidades. Agacho la mirada y me quedo observando al gato pensando que no puede ser posible. Es Snuff, lo reconocería en cualquier lugar del mundo.

Es mi gata sin lugar a dudas, esos ojos amarillentos y ese pelaje… Frunzo el ceño y acaricio al gato entre las orejas buscando la cicatriz que tiene mi gata en la pata, para comprobar si es ella. Ronronea mientras mi mano recorre su lomo y encuentro la cicatriz en la pata trasera izquierda. No consigo entender cómo ha podido llegar hasta aquí. Eleazar y yo hemos tardado varios días, parando y con comida pero… ¿nos ha seguido? Me rasco la cabeza pensativa dejando de acariciar a la gata y entonces la voz de Eleazar llega hasta mis oídos despidiéndose del chico del sombrero de cuero.

-Un placer señorita, espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar-dice acercándose a mí una vez ha salido de la casa. Me sonríe, se coloca su sombrero y se marcha con pasos pesados y arrastrados.

Lo miro de reojo hasta que desaparece de mi vista y tomo a Snuff en brazos aún demasiado confusa y preguntándome todavía cómo ha podido la maldita gata llegar a este pueblo abandonado. Entro en la casa que son cuatro paredes con un gran montón de paja en una esquina, no tiene más. No necesitamos más.

Eleazar mira a Snuff de reojo y luego frunce el ceño girándose hacia mí y me quita a Snuff de las manos observándola:

-¿De dónde la has sacado?

-Ey, no le hagas daño. Es mi gata, es Snuff.

La gata se bufa entre las manos de Eleazar y parece querer morderle. Se me hace extraño verla en esa situación porque Snuff siempre ha sido muy pacífica y nunca ha intentado morder a nadie.

-Asqueroso gato-masculla Eleazar evitando que mi gata de pelaje ceniza le muerda y la posa sobre el suelo sin ninguna delicadeza. Lo mira como enfadado y alza la mano con intenciones de golpearle pero le sujeto:

-¿Qué haces?¿Estás loco?

Me mira a los ojos y suspira sin decir palabra, suelta mi mano de su brazo y mira a Snuff irse hacia el exterior con el pelaje aún erizado y sin bajar la guardia.